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Una Visión Adrenal 2 – Diferenciación Sexual

La lipolisis en el ser humano está por encima de todo regulada por la insulina, la cual inhibe la lipolisis y catecolaminas. Los efectos de las catecolaminas son modulados a través de cuatro tipos de adrenoceptores: por estimulación beta1, 2 y 3 y por inhibición alfa2. Los receptores a la insulina y catecolaminas regulan la formación del AMP cíclico el cual a su vez modula la hormona-sensible lipasa (HSL), la enzima que activa la lipolisis.

El presente estudio demuestra que “en obesidad” la tasa de movilización de AGL de las células viscerales es mayor en hombres que en mujeres. La estimulación de la norepinefrina de las células grasas viscerales resulta dos veces mayor la respuesta AGL y glicerol en hombres que en mujeres. El ratio glicerol/AGL esta cerca del 1:3 en ambos sexos, argumentado por un nivel mínimo de resterificación de AGL durante la estimulación catecolaminergíca, que a su vez indica que la mayor movilización de AGL inducida por las catecolaminas en varones es debido a un aumento de la respuesta lipolítica. Sin embargo, no existen diferencias en los efectos antilipolíticos de la insulina. Los resultados en los análisis de regresión revelan que las diferencias sexuales en lipólisis pueden no ser debidos únicamente por la variación en el volumen de las células grasas y/o masa de la grasa visceral. Aunque el ratio cintura/cadera es mayor en hombres, la contribución del genero a las variaciones en lipólisis son independientes de estas medidas.

Las diferencias dependientes de genero en la función lipolítica ha sido ya demostradas. Las mujeres tiene una sensibilidad y respuesta similar a los beta-adrenoceptores pero una menor sensibilidad a los alfa2-adrenoceptores en la grasa subcutánea abdominal que el hombre, tanto en obesos como en personas sanas. Parece ser que el componente alfa2-adrenergico encontrado en los adipocitos de mujeres obesas pueden representar un mecanismo protector contra las complicaciones asociadas a la obesidad. El hecho de que las mujeres muestren niveles basales más bajos de lipolisis estimulada por la norepinefrina en las células grasas viscerales que los hombres apoya la hipótesis de que una actividad lipolítica menor en estos depósitos de grasas son beneficiosos. Además las diferencias de genero en en el tamaño de las células grasas y la actividad de la lipoproteina lipasa ha sido demostrada en pacientes con obesidad mórbida. Diferencias en la lipólisis entre hombres y mujeres han sido registradas por estudios en los tejidos adiposos viscerales de sujetos no obesos, mostrando que las mujeres premenopausicas y perimenopausicas tienen un menor tamaño de las células grasas, menor liberación de glicerol y una actividad menor de la lipoproteína lipasa que en hombres.

Un efecto masivo (mayor deposito total de grasas y mayor número de células) podría contribuir a la mayor movilización de AGL al sistema portal en hombres que mujeres.

Los mecanismo que subyacen a las marcadas diferencias sexuales en la respuesta lipolítica observada podría explicarse en parte por la diferencia observada cuando se estimula la lipolisis a varios niveles (beta-adrenoceptores, adenilato ciclasa y proteína quinasa A). Sin embargo, la mayor tasa de actividad de la HSL fue similar en ambos géneros. Esto demuestra que en las células grasas de obesos varones el AMP cíclico debe tener una capacidad mas pronunciada para activar el complejo HSL. Esto podría estar localizado a nivel de la proteína quinasa A o de la fosforilación/desfosforilazión de la HSL.

Existen marcadas diferencias entre ambos sexos frente a la sensibilidad de los adrenoceptores B3 y B2. La sensibilidad al adrenoceptor antilipolítico alfa2 es 20 veces menor en hombres. Las células grasas viscerales en sujetos obesos tienen una sensibilidad mayor a la estimulación de adrenoceptores Beta3 y liberación de AGL.

Es sabido que los adipocitos abdominales tienen una mejor respuesta a las catecolaminas que los femorales y gluteos. Esta diferencia es aún mas pronunciada en ayunas.

Pacientes con peso corporal normal muestran que las células de la región subabdominal responden mejor tanto a la noradrenalina como a la insulina que las células grasas femorales. Las diferencias entre estos lugares fue menos pronunciada durante el tratamiento con isopropilnoradrenalina, sugiriendo que existe una actividad mayor del receptor alfa en la región femoral.

Los adipocitos en la región subcutánea abdominal son por lo tanto mucho más activos metabólicamente hablando que los que se encuentran en la región femoral. Esto explica porque algunos parámetros sanguíneos como los AGL arteriales y los niveles de glicerol están relacionados con la lipolisis abdominal y no con la femoral y por qué la insulina plasmática y los niveles de triacilgliceridos están relacionados con el tamaño celular abdominal y no con el femoral. Además, la capacidad de respuesta de los adipocitos en la región abdominal podría explicar el por qué se reduce más esta zona durante la perdida de peso que la femoral.

Además los hombres y las mujeres tiene normalmente diferencias en cuanto a la distribución del tejido graso, los hombres son propensos a acumular grasa en la región abdominal, y las mujeres acumulan grasa en la región gluteofemoral principalmente. Solo los obesos de tipo abdominal han sido asociados con alto riesgo de morbilidad cardiovascular y trastornos metabólicos como la diabetes mellitus y la hiperlipidemia. Esto sugiere que el tejido adiposo humano, desde un punto de vista funcional, no es un tejido uniforme y muestra marcadas diferencias regionales en la actividad metabólica que puede ser influenciado por factores sexuales.

Durante la lipolisis, los triglicéridos de las células grasas son hidrolizados a glicerol y AGL. Ya que más del 95% del volumen del adipocito se compone de triglicéridos, es posible que los factores que gobiernan la síntesis y degradación de los triglicéridos sean importantes para la adiposidad. En un hombre adulto las catecolaminas y la insulina son las únicas hormonas con una marcado efecto sobre la lipólisis. Además, en los seres humanos, a diferencia de muchas otras especias, las catecolaminas tienen un doble efecto sobre la tasa lipolítica, tanto acelerandola por medio de los beta-adrenoceptores como retardandola como los alfa2-adrenoceptores.

Las células de grasa de la zona abdominal resultaron ser mucho más sensibles que las células del glúteo a los efectos lipoliticos de las catecolaminas. Esta diferencia fue observada en ambos sexos, pero fue más pronunciada en mujeres que en hombres. Esto podría explicar parcialmente por que la diferencia de volumen celular entre regiones es más pronunciada en mujeres que en hombres, la tasa basal de lipolisis ha demostrado estar relacionada positivamente con el volumen del adipocito. Sin embargo, hay que señalar que otros factores, como la tasa de síntesis de triglicéridos, pueden también gobernar el volumen del adipocito.

Los datos con noradrenalina sugieren también que los factores sexuales están implicados en la modulación de la acción de las catecolaminas en las células grasas de diferentes regiones. Ya que los adipocitos poseen tanto beta adrenoceptores que estimulan y alfa2 adrenoceptores que inhiben, la diferencia entre regiones observada en la acción de las catecolaminas puede deberse tanto a un incremento del efecto de los beta o una disminución de la acción los alfa2 en la lipolisis o a ambos.

En teoría, cualquier paso en la activación de la lipolisis desde las moléculas receptoras hasta la HSL puede ser responsable de las diferentes acciones de las catecolaminas en lugares distintos. Sin embargo, cuando el complejo proteina-quinasa-lipasa, es estimulado las diferencias lipolíticas entre lugares y géneros fue completamente abolida. Además, la estimulación de la lipolisis a nivel de la fosfodiesterasa, adenil ciclasa o proteínas G resulta en la aceleración de liberación de glicerol en ambas regiones y en ambos sexos. Así pues el mecanismo responsable de las diferencias regionales en la lipolisis inducida por la acción de las catecolaminas esta probablemente localizado a nivel del adrenoceptor.

Existe una mayor sensibilidad beta-adrenergica en las células de la zona abdominal que las gluteas en ambos sexos. Hay evidencia de una relación no lineal entre la ocupación de beta-adrenoceptores y la lipolisis en las células grasas, solo una parte de los receptores necesita ser ocupado para poder obtener una completa respuesta. Así, el incremento en la sensibilidad beta-adrenergica en el abdomen puede ser explicada por el incremento en el numero y/o mayor afinidad del receptor beta. Estudios muestran que la inactivación del 50% de los receptores betadrenergicos resultó en una reducción 10 veces menor en la sensibilidad del adrenoceptor beta en células grasas humanas aisladas. Así, el aumento observado en la sensibilidad lipolítica beta adrenergica en los adipocitos abdominales concuerdan con el incremento observado en el numero total de adrenoceptores beta del mismo lugar. Se ha encontrado también mayor actividad alfa en las células abdominales de hombres obesos que en mujeres.
Estos datos pueden aclarar mecanismos implicados en las diferencias regionales del efecto de los alfa2 en mujeres. Podría estar localizado en la molécula del receptor alfa2 o a nivel de la proteína G y actuando como antilipolítico en las células grasas humanas.

El mayor determinante de las diferencias regionales en la acción de las catecolaminas en la lipolisis de las células grasas parece ser la sensibilidad beta-adrenergica, la cual es debida a variaciones en el numero total de receptores beta-adrenergicos. En mujeres, las variaciones en las propiedades afines de los alfa2-receptores juegan un papel adicional. Esto explica por qué las variaciones regionales en la actividad lipolítica son mas aparentes en hombres que en mujeres. Estos pueden ser algunos de los mecanismo moleculares potenciales para la diferencia regional de la distribución grasa entre hombres y mujeres y también para explicar el desarrollo de los diferentes tipos de obesidad.

Referencias